Karma: ¿quien siembra recoge?

El karma es una palabra en sánscrito que significa «acto» o «acción» y que en Occidente solemos utilizar para designar las consecuencias de nuestras acciones  que, como un efecto bumerán, se volverían contra nosotros…

No obstante, es un concepto que cabe matizar. A menudo solemos utilizar el karma como sinónimo de castigo o retribución. Por ejemplo, un día un amigo me contó que la noche anterior se había llevado una bicicleta sin atar  y, mientras me lo contaba, se tropezó y se dio de bruces en el suelo. Tras comprobar que había salido ileso, le dije entre risas «eso es el karma«.

Pero el karma en el pensamiento hindú no es algo extrínseco a las personas, no es un castigo ni una recompensa externa por nuestras acciones, sino algo mucho más sutil…

El karma es la simple aplicación de la ley de la causa y efecto. Todo lo que hacemos, incluido pensar, tiene consecuencias. Lo que hacemos o pensamos crea impresiones o emociones (positivas, negativas o  neutras) que dejan huellas (vâsâna) en nosotros.

Si estas impresiones se repiten constantemente, pueden dar lugar a auténticas tendencias (samskara) o patrones de comportamiento que, tarde o temprano, crearán las experiencias que vivimos.

Pongamos por caso una persona esclava de sus deseos y aferrada a las cosas materiales. No es que vaya a ser castigada en vida o al morir, sino quizás todo  lo contrario…

Puede que sus deseos se vean cumplidos durante incontables vidas, durante las que vivirá experiencias en las que su espíritu estará agitado y disperso, preso de la avidez y del miedo…  sin poder liberarse de la rueda de las existencias (samsara).

Para los hindús, eso es mucho peor que un Dios que premia o castiga, al que al fin y al cabo se le puede apaciguar (mediante ritos, confesándose…).

Y es que, a diferencia de los occidentales, que a veces abrazamos la idea de la reencarnación por lo atractivo que nos resulta seguir viviendo una y otra vez, los indios buscan liberarse de la materia, fuente de sufrimiento, para integrarse en lo absoluto.

El concepto del karma es, por supuesto, aplicable a la vida actual si no crees en la reencarnación. Es un concepto estrechamente ligado al hinduismo, pero nuestra sabiduría popular también tiene expresiones tan elocuentes como «quien siembra vientos, recoge tempestades«, «el que las hace, las paga».

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