Tadasana

LA POSTURA DE la montaña

SIMBOLISMOEsta postura recibe el nombre de «samasthiti» (stha = mantenerse de pie firmemente; sama = igual), según la doctrina de Krishnamacharya y Tkv Desikachar. Representa, por tanto, la estabilidad.

BENEFICIOS: Esta postura parece simplemente consistir en ponerse de pie y cerrar los ojos: nada más lejos de la realidad. Requiere repartir el peso de nuestro cuerpo en ambos pies produciendo toda una serie de micromovimientos de calibración. Por tanto, puede ser considerada una postura de equilibrio. 

Suele ser una postura de reposo e interiorización entre posturas. Sigue leyendo

Yoga & escritorio: guía postural para estudiantes y trabajadores de silla

Mi trabajo de traductora me obliga a estar sentada unas cuantas horas frente al ordenador y, aunque afortunadamente no son demasiadas, pues trabajo a media jornada, también resiento los efectos de una mala postura y más que de una mala postura, del estrés.

Cuando tengo plazos muy cortos y veo que no me va a dar tiempo, tiendo a sentarme en el borde de la silla, a encorvarme sobre el teclado y acercarme a la pantalla, encogiendo los hombros. Evitarlo no es tan fácil como parece porque lo que te importa en ese momento es entregar el trabajo a tiempo.  Los efectos luego se traducen en dolor de espalda para toda la semana.

Afortunadamente, el yoga me ha hecho ser más consciente de mi postura y me ha ayudado a evitar estas tensiones (o al menos minimizarlas) y aliviarlas una vez instaladas, veamos: Sigue leyendo

¿Hay que ser una persona tranquila para hacer Yoga?

Este segundo artículo del blog trata sobre otra idea bastante extendida sobre el Yoga: que para hacer Yoga hay que ser una persona tranquila. Son varias personas las que me han dicho que el Yoga  no es para ellas porque no pueden estarse quietas.

Precisamente quizás sean estas personas las que más beneficios puedan extraer del Yoga. Las personas inquietas suelen necesitar actividades que les ayuden a desfogarse, como correr, bailar, jugar al fútbol. El Yoga puede ser el complemento ideal a estas actividades. No sólo desde un punto de vista físico, pues ayuda a relajar los músculos contraídos excesivamente en estas actividades, sino desde un punto de vista mental, ayudando a calmar la agitación mental y a canalizar mejor la energía, dosificándola en vez de dejándola salir a borbotones y en todas las direcciones.

La ejecución correcta de las posturas obliga a la mente a estar concentrada y el control de la respiración ayuda a calmarse. De este modo, el Yoga nos permite reducir el caudal de pensamientos, que a menudo suelen sucederse unos a otros llevándonos de una emoción a otra, como en una montaña rusa. Sigue leyendo

¿Hay que ser flexible para hacer Yoga?

En este artículo, el primero de todos, me ha parecido importante dirigirme a todos aquellos que piensan que el Yoga no es para ellos. A todas aquellas personas que, cuando me comentan alguna de sus dolencias (físicas, mentales o las dos) les sugiero que prueben el Yoga, me contestan cosas como «uf, si yo soy más rígidhayo que una piedra» o «imposible, no puedo estarme quieta».

Estas dos frases se corresponden con dos de las ideas preconcebidas más extendidas sobre el Yoga:

  • El yoga es para gente flexible;
  • El yoga es para gente tranquila.

Empezamos con el primer mito «el Yoga es para gente flexible» en el que veremos que para hacer Yoga no hace falta ser Boomer y donde aclararemos el auténtico objetivo del Yoga que, no, no es la flexibilidad.

La imagen que la mayor parte de la gente tiene sobre el Yoga es una chica joven, tipo contorsionista, haciendo posturas imposibles. Esta es, efectivamente, la imagen que envían las portadas de las revistas de Yoga. De ahí, la gente concluye erróneamente que para hacer Yoga, hay que ser flexible.

La flexibilidad ¿una ventaja?

La flexibilidad no es ni una ventaja ni una desventaja para hacer Yoga, nociones de competitividad que no tienen cabida en el Yoga.  La flexibilidad es simplemente una consecuencia del Yoga, uno de los tantos beneficios del Yoga, que sin duda puede ayudar a realizar ciertas posturas.

De hecho, demasiada flexibilidad puede dificultar las cosas. Este es el caso de las personas hiperlaxas, que traen «de fábrica» unas articulaciones excesivamente flexibles; ej.: al estirar los codos, estos se abren excesivamente hacia el exterior. Yo soy una de estas personas y puedo afirmar que, contrariamente a lo que la gente cree, tener una flexibilidad excesiva puede resultar más dificultoso que no tener apenas. Es más difícil retener el movimiento que trabajar su amplitud. Sigue leyendo